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VOLANDOVENGO BLOG 10/02/2015 Jorge Fernández Bustos

“Paso a paso y otro paso”

¿La Moneta? Fantástica, como siempre. Bastantes años llevo contemplando a esta artista, sus propuestas y evoluciones. Tengo la fortuna de tenerla cerca y de seguir paso a paso los pasos que ella da. Esta obra, incluso, la he presenciado, desde su estreno en la Bienal de Sevilla, en 2012, tres o cuatro veces, y siempre es distinta. A veces llama la atención más una pieza que otra, pero siempre estremece su entrega, su complicidad y su efectiva factura.

Por otra parte —o siguiendo la enumeración—, posee el grado de humildad y generosidad que tilda a los grandes. Es humilde porque está para todos, es accesible; se autoexige y sabe que, por muy buenos cimientos que tenga, sin el trabajo constante se desmorona el castillo. Es generosa porque no acapara todos los focos, sino que los reparte entre su cuadro y entre sus invitados, sintiéndose ella una pieza más para que el engranaje siga funcionando.

Paso a paso, como ella dice, es fruto de la reflexión. El espectáculo, que se representó el 7 de febrero en Granada, está dividido en tres partes bien argumentadas. En la primera interactúa con la guitarra, desde la farruca a las fantasías morentianas. Nunca me cansaré de encomiar las virtudes de Luis Mariano como músico, compositor y arreglista. Su sonanta huele a la tierra mojada del Camino del Monte.

En la segunda parte —posiblemente la más rica—, abre las puertas a sus invitados y se deja impregnar de otras formas. Así presenta el Laboratorio Coreográfico de Flamenco Urbano, un acertado experimento de fusión e implicación artística en el día a día, que, aunque ya inauguraron la velada, es ahora, con un acercamiento al Sacromonte de Enrique Morente (1982), cuando se viste de largo.

Esta agrupación, que coordina la misma Fuensanta, aunque eficaz, le resta dinamismo al conjunto, haciendo que se alargue innecesariamente. Me parece excesivo, abigarrado, por otra parte, cerca de veinte componentes en el escenario limitado del Isabel la Católica. De todas formas, no deja de ser una buena propuesta. Un aplauso personal a Tomás García con el cante y otro a la guitarra rockera de Paco Luque, perteneciente al grupo de flamenco-metal Fausto Taranto, que ya se acercó al flamenco participando en el disco Omega, en 1996, con los Lagartija, ofreciendo un contrapunto interesante a la guitarra sin fisuras de Luis Mariano.

En esta segunda parte, la intervención del bailaor Javier Latorre, es un bocado de gourmet. En silencio, sólo con su cuerpo y sus pies, introduce una soleá que pronto se hace música, para componer un paso a dos con la bailaora protagonista, vestida de cola blanca. El contraste de la exacta parquedad y la sublime esbeltez del maestro de Córdoba, con la fuerza y la sangre, la continua agitación de la granadina, alcanza bastantes quilates.

La última parte consiste en un acercamiento al cante como pura esencia del flamenco. Suenan, con voz propia —perdonadme la redundancia—, los ecos de tres cantaores de bandera que, en realidad, han ido demostrando su calidad durante toda la noche. El gaditano Matías López ‘el Mati’, con su gusto y aguardiente, ya demostró su buen hacer por malagueñas; el jerezano Miguel Lavi, estudioso y comprometido, es uno de los cantaores más interesantes del panorama actual, destacó en la soleá y, sobre todo, en el corrido en solitario; y el granadino Juan Ángel Tirado, poderío y afinación donde los haya, no deja de sorprendernos con la actualización de sus letras y el control escénico.

Por último quisiera hacer mención a otra de las guindas de la noche, los tientos-tangos, comenzados por zambra, donde La Moneta es la reina.


GRANADAIFLAMENCO BLOG 10/02/2015 Antonio Conde

“La Moneta, paso a paso”

No cabía esperar otra cosa que no fuera un espectáculo tremendamente conceptual, cargado de modernidad y donde todo es posible. ¿Y flamenco?- de principio a fin. Al espectador que conoce el trabajo en el que anda inmerso La Moneta y su laboratorio coreográfico urbano flamenco no le sorprendería ver minutos antes de empezar a los miembros de este caminar por el patio de butacas, cual espectadores buscando una butaca para sentarse sin llegar a su objetivo. Fueron ellos quienes subiendo al escenario por la escalerilla principal dieron el pistoletazo de salida de 'Paso a paso'. Laboratorio es un experimento flamenco de corte vanguardista con unas intenciones claras. Sus miembros coreografiaron la toná del joven Tomás García, un cantaor muy joven con un gran conocimiento y una prometedora carrera. 

El registro de La Moneta en este espectáculo contiene elementos innovadores. Su farruca, heredera de la que viéramos en el mismo escenario en junio del año pasado es más pausada, transcurre sigilosa por el escenario, se convierte en una búsqueda de lo íntimo. Analizar la guitarra sublime de Luís Mariano daría para escribir un artículo sólo sobre su toque. Esa búsqueda de la intimidad la expuso en apenas dos metros cuadrados bailando la malagueña del Mellizo que la cantó Mati López. Es otra Moneta la que vimos, extremadamente intensa, rebuscada, con el genio de siempre, flamenca por los cuatro costados, aparentemente alejada de si misma pero dentro de si. 

 Cambió de registro al bailar al servicio de la guitarra de Luís Mariano y la percusión de Chema del Estad recordando a Morente y a su 'Estrella'. Y es que 'Paso a paso' también fue un homenaje cromático al Morente creador. 

Tres voces completaron el elenco artístico cantaor. Voces dispares pero a cuál más flamenca.Miguel Lavi se acordó del Negro en el romance de Bernardo el Carpio. Juan Ángel Tirado y Mati hicieron lo propio al recorrer el barrio de Triana en la tanda de soleares que le cantaron a Javier Latorre y La Moneta. No recuerdo un paso a dos más completo y más enduendado que el de estos dos. La elegancia de Javier, la verticalidad de su cuerpo, el uso de sus brazos son el decálogo del siglo XXI de cómo bailar 'en hombre'. Vicente Escudero ya dejó el camino abierto para que viniera Javier a recoger el testigo y engrandecer  el baile flamenco. La Moneta con bata de cola, hizo lo propio en femenino. 

Invitado de lujo fue Paco Luque que puso el punto eléctrico y rockero al cante de Tomás que volvió a honrar la memoria de Enrique Morente. Que cuidado hay que tener para hacer las cosas de Morente sin caer en lo ridículo. Tomás acertó de pleno. Siendo tan joven le auguro una brillante carrera. De nuevo el laboratorio a modo de cuerpo de baile y con mantones crearon un espectáculo visual preciosista al que se sumó La Moneta al modo de las viejas sacromontanas cuyos contoneos roneantes deben ser un axioma en este baile. No cabe otra cosa. 

Juan Ángel Tirado, hoy por hoy el mejor cantaor de Granada, se acordó de 'Chocolate de Granada' en la malagueña que acabó con rondeña y fandango de Frasquito Yerbabuena. 

La Moneta más flamenca la vimos en los tientos-tangos. Su sello personal, el lenguaje que habla cuando baila describe un contenido no apto para neófitos. 

La nota discordante apareció en la repetición del baile por soleá de La Moneta. La anterior fue con Javier, pero ¿porqué repetir estilo?- 

El final, a modo de jaleos extremeños, puso de manifiesto que esta bailaora es una todo terreno capaz de dominar el escenario suene lo que suene y haya quién haya. 


PELLIZCO FLAMENCO 18/02/2015 Francisco Reina

“La Moneta y El Pele le ponen el duende a la Bienal de Málaga”

IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga 2015. Baile: Fuensanta La Moneta. Artistas invitados: El Pele (cante) y Javier Latorre (baile). Cante: Miguel Lavi, Juan Manuel Tirado y El Mati. Guitarra: Luis Mariano. Percusión: Miguel Rodríguez ‘El Cheyenne’. Lugar: Teatro Cervantes de Málaga. Día: Martes, 17 de febrero de 2015. Aforo: Casi lleno.

La Moneta y El Pele protagonizaron el momento para enmarcar de la gala inaugural de la IV edición de la Bienal de Málaga, a la que le pusieron el duende. Fueron unas seguiriyas con las que el cordobés provocó el estremecimiento de los presentes, mientras la granadina se retorcía en un baile ad hoc. Previamente, se había homenajeado a La Cañeta de Málaga, que, visiblemente emocionada, no pudo corresponder con su cante, al encontrarse mermada de salud, pero sí invitó al respetable “a una cazuela de fideos”. ¡Que arte más grande!

Tanto Gonzalo Rojo como Paco Roji, su biógrafo, trazaron una semblanza laudatoria de la perchelera, hija de la mítica Pirula. “La encarnación misma del cante flamenco”, aseguró Rojo. “El alma de la Málaga flamenca, la gitanería en su máxima expresión”, añadió Roji. El presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo, que le hizo entrega de una estatuilla, también recordó a su primo Gabriel Campos ‘El Tiriri’, recientemente fallecido, y anunció la edición de un disco que recopilará sus cantes.

Manuel Curao, por su parte, hizo una reivindicación del flamenco, al que, pese al reconocimiento de la UNESCO como patrimonio de la Humanidad, no se le termina de valorar como debiera. Y puso dos ejemplos: Los complejos del ministro de Cultura, Jorge Semprún, quien, en una visita a su hómologo alemán en los 80, le habló de músicos como Mozart o Bach, mientras que éste le replicó que a quien él admiraba era a Paco de Lucía… Y la peripecia vital de Antonio Fernández Díaz, Fosforito, allí presente, que acabó en alguna ocasión en el calabozo por el mero hecho de buscarse la vida como cantaor, lo que, andando el tiempo, le ha granjeado galardones como la quinta llave de oro del cante o la medalla de Andalucía.

El homenaje artístico a La Cañeta consistió en un par de piezas (soleá y rondeña) por parte de Chaparro (y no de su sobrino Antonio Soto, como estaba anunciado). Toque flamenquísimo de uno de los más grandes guitarristas que ha dado Málaga, preludio de una noche que depararía momentos memorables, como el citado de El Pele y La Moneta.

La granadina, pese a su juventud, se ha consolidado como un referente del baile racial, que, empero, no desplegó en la farruca y la malagueña, en las que se mostró más clásica. En la soleá apolá, el maestro Javier Latorre acompañó a su discípula -con una bata de cola blanca- en un dúo de arte. Luego, vendría el estremecimiento ya reseñado que provocó El Pele por seguiriyas con La Moneta, de negro y morado y con castañuelas. Compusieron estampas de arte, para enmarcar. Benditos sean.

Mención especial merecen, en el cante para atrás, subalternos de lujo como Miguel Lavi, excelso por romance; Juan Manuel Tirado, por granaínas y abandolaos; y El Mati. Las cuevas del Sacromonte granadino se hicieron presentes, entre ecos morunos, en los tientos azambrados, en los que La Moneta sacó a relucir su perfil de bailaora de raza, para la que el baile es algo tan natural como respirar, que prosiguió en la soleá por bulerías y en los jaleos. En la despedida, El Pele se sumó con su cante y una pataíta, que levantó al público de sus asientos.


COLMAO 18/02/2015 José Ramón Zapata

“La Moneta y El Pele Levantaron al respetable se sus asientos en la Gala Inaugural de IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga”

La gala inaugural empezó con un más que merecido homenaje a María Teresa Sánchez Campos, conocida artísticamente como “La Cañeta de Málaga”. La organización de la IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga se propuso, cuando enderezó el rumbo de la bienal malagueña en el año 2013, rendir homenaje a artistas malagueños; correspondiéndole en esta edición a esta cantaora/bailaora que ha paseado el nombre de Málaga por los cinco continentes.

Espero, más bien deseo, que lo vivido ayer noche en el Teatro Cervantes de la capital malacitana, sea tomado como ejemplo por todos y cada uno de los artistas contratados para esta edición.

Como ya sabrán, la IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga está dedicada al baile. Fue Fuensanta “La Moneta” quien tuvo el honor de allanar el camino a cuantos bailaores la sucedan.

“La Moneta” se presentó con un claro objetivo: agradar a los aficionados que llenaron por completo el teatro.  En un escenario sobrio, sin complementos que distraigan o encumbra su coreografía, hizo todo un alarde de cómo hay que bailar en estos tiempos de altibajos por los que está pasando el flamenco. Su contorsionismo, su braceo y su zapateado, aprendidos en el Sacromonte y tablaos granadinos,  hacen de esta granaína un referente situado en la vanguardia del baile flamenco.

“La Moneta” no gusta porque su baile sea flamenco desde que se levanta el telón hasta que se cierra -que también-, sino por su entrega en todos y cada uno de los estilos ejecutados. Su “paso a paso” estuvo cargado de momentos emotivos salpicados por brotes de rabia e improvisación; como si de una reivindicación se tratara en pro del arte flamenco.

Tuvo un detalle de grande donde las haya: bailar con uno de sus profesores, Javier Latorre. Pero el clímax en la noche lo protagonizó bailando unas tonás cantada por Manuel Moreno Maya, conocido como “El Pele”. Para este escribidor resulta difícil, tremendamente difícil, narrar lo vivido ese momento. Se juntaron la fuerza del cantaor con la de la bailaora, la sabiduría de uno con la del otro. Los sentimientos afloraron en sus rostros de forma que a más de uno, incluido a quien esto firma, les tocó las fibras más sensibles de sus anatomías. ¡No se puede cantar y bailar mejor!

Resumiendo. Gran gala inaugural donde el público respondió (esperemos sea una continuidad) y los artistas se entregaron de principio a fin. ¡Queda inaugurada la IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga!  


FLAMENCO CULTURE 23/02/2015

“Fuensanta La Moneta, Paso a paso”

Le plus beau spectacle de baile du festival. Incontestablement et à l'unanimité. Le public était en liesse pour applaudir les artistes après une heure et demie de pure émotion. La Moneta réalise une revue de son parcours en mettant en scène les éléments qui ont influencé son baile, comme la guitare, les "rencontres avec d'autres formes d'expression qui ont marqué sa vie", comme celle avec son maestro Javier Latorre, et le cante.

Dans la première partie, "Sobre mis pasos", La Moneta danse accompagnée par la seule guitare de Luis Mariano. On reconnaît déjà la touche de Javier Latorre, très présente dans la musique et la chorégraphie. El Mati et Chema del Estad rejoignent la danseuse pour une splendide malagueña parfaitement connectée à la guitare, Fuensanta posant un geste sur chacune des notes, avec de superbes vueltas quebradas. Suivent zapateado avec cajon et guitare seulement, et cante por romance de Miguel Lavi, cantaor de Jerez à qui la salle est acquise d'emblée.

La deuxième partie, "Hados", signifie "Destins". C'est aussi un synonyme de "Fatum", le spectacle qu'avait présenté Javier Latorre l'an dernier en ouverture du festival avec Shoji Kojima. Elle est bouleversante. Javier Latorre apparaît de dos au milieu de la scène et déclenche les Olé des stagiaires présents dans la salle lorsque la scène s'éclaire. Il faut souligner que Javier est un extraordinaire maestro - nous y reviendrons dans un futur article - et qu'il est maintenant très rare de le voir danser sur scène. Ce baile qu'il offre au public du Teatro Villamarta est une solea apola sans guitare, seulement accompagnée par le cante d'El Mati et de Juan Angel Tirado. Moment très intense. La Moneta le rejoint, en bata de cola blanche, et danse en duo avec le maestro. Le public, qui compte beaucoup de japonaises, est en liesse et crie "Javier". Fuensanta poursuit avec un baile por siguiriya, soutenue par le cante magistral de Juan Angel Tirado.

Dans la 3ème partie "Vereda" - sentier en français -, La Moneta évoque sa relation au cante, avec une granaina et des cantes abandolaos interprétés par les chanteurs, dont la belle intervention d'El Mati. La fabuleuse introduction de guitare de Luis Mariano sur les "tientos azambrados" permet à La Moneta de préparer un baile fortement marqué par le style de Grenade, illustré aussi par les motifs en fond de scène qui rappellent l'Alhambra, et d'offrir au spectateur un moment d'une grande intensité, aussi bien pendant les tientos que les tangos qui suivent.

Standing ovation méritée donc pour la Moneta et les artistes qui l'accompagnaient après l'ultime baile por solea por buleria et jaleos.

Il faut souligner le remarquable travail de lumières sur le spectacle, qui a parfaitement mis en valeur le baile, et celui du talentueux guitariste Luis Mariano, véritable pilier du spectacle.


ATICOIZQUIERDA 24/02/2015 Paco Vargas

“El exito de Fuensanta La Moneta reivindica en Jerez la grandeza del baile flamenco clásico

“PASO A PASO” es el título de la nueva propuesta que traía la joven bailaora granadina al Festival de Jerez, sin más pretensiones que mostrar su concepto del baile flamenco clásico, mediante coreografías sencillas y una puesta en escena minimalista. En realidad, no necesitó más para dejar muestras de su grandeza bailora, de su fuerza inagotable, de su coraje y de su entrega sincera. Venía a Jerez a triunfar y lo consiguió con creces.

Claro que, para eso supo rodearse de tres cantaores, Miguel Lavi, Juan Ángel Tirado y El Mati, que siempre supieron darle correctamente la réplica, del percusionista, Chema del Estad, que nunca tapó al baile, y del guitarrista granadino, Luís Mariano, que estuvo inconmensurable destacando su toque ajustado y preciso en cada baile y en las transiciones. Su papel en el espectáculo es de una importancia capital a la hora de repartirse el triunfo, pero siempre ayudando a la bailora para que ésta se sintiera cómoda sobre el proscenio.

El espectáculo está dividido en tres bloques, “Sobre mis pasos”, “Hados” y “Vereda”, cada uno de los cuales compuesto por un grupo de bailes distintos en los que La Moneta hace continuos alardes de su personal estética bailaora. Así de sencillo y así de complicado. Porque ella es el centro y sobre ella recae todo el peso del espectáculo. Y salir airosa del envite era el reto. Pero, a buen seguro que lo logró.

Así, comenzó a bailarle a la guitarra de Luís Mariano por farrucas. Bailó bien, pero el vestido no era el más adecuado: en la danza flamenca, el vestuario es un elemento visual muy importante. Siguió con el zapateado, haciendo un afortunado alarde de técnica y poderío, para finalizar con el baile elegante y suave e íntimo de la malagueña. El detalle del guitarrista punteando la música de Morente, recogida en “Omega”, fue de un gusto exquisito.

Tras el cante desgarrado de Miguel Lavi, que interpretó un cante por romance, salió Javier Latorre –artista invitado en la obra- para dejarnos una lección de elegancia y silencio, de emoción y belleza. Bailando como un maestro, pero con la humildad y las ganas de un principiante. Y en eso, sale, toda de blanco, paseando la bata de cola con flamencura, Fuensanta “La Moneta”. Suena la guitarra por soleá y comienza el cante de distintos estilos de las conocidas como “soleares apolás”. Juan Ángel Tirado se acordó de Enrique Morente y de Manuel Celestino Cobos “Cobitos” –que era jerezano, aunque se hiciera cantaor en Granada-. El paso a dos entre el maestro Latorre y la joven protagonista, que tanto aprendió y aprende de él, fue sencillamente esplendoroso, con momentos de emoción indescriptible. Lo mejor de la gala, sin duda. Jugando con los tiempos, dibujando formas sinuosas y plásticamente muy bellas. Recorriendo los dos el escenario con limpieza, despacio, sin saltos ni piruetas. Libres y muy flamencos. El respetable aplaudía a rabiar y soltaba gritos de exclamación admirativa mientras alumna y maestro se retiraban haciendo el paseíllo de las grandes noches. Fue la apoteosis.

Parecía difícil superar lo anterior descrito, pero tras el cante por tonás, que anunciaba la seguiriya, La Moneta, salió de azabache y pena para responder con sus palillos a la guitarra flamenca de Luís Mariano, bailando como las grandes, recogiéndose en su cuerpo, iluminando el escenario con su esplendente presencia en un final espectacular que dejó a las claras su esencia granadina.

Luego del cante por granaínas, adornadas con una rondeña al estilo de Rafael Romero “El Gallina” y los fandangos de Graná –como se cantaban en los espectáculos de la zambra-, La Moneta engarzó los “tientos azambrados” con los tangos. Bailó muy bien, muy sensual, muy cómo se bailaba en Granada en aquella universidad que siempre fue el Sacromonte.

Y ahí debiera haber acabado el espectáculo. Ya todo estaba dicho y bailado. El triunfo se había conseguido, el público estaba satisfecho. Todo lo demás que viniera se nos antojaba innecesario. Pero, La Moneta había venido a bailar a un templo jerezano y quizá pensó que tenía que ofrecer algo más de lo disfrutado hasta ese momento. Y así, nos ofreció el baile de las bulerías por soleá, que después de lo visto con Latorre nos pareció repetitivo, y el baile por jaleos que nada aportó y quizá sí diluyó algo el rotundo éxito que ya tenía en sus manos.


EL MUNDO 24/02/2015 Manuel Martín Martín

“El rumor del alma de La Moneta”

Lo que Sevilla no permite ver a quienes no tenemos el don de la ubicuidad, Jerez nos lo ofrece revisado y con la seguridad que permiten los años, que es lo que le habrá ocurrido a este 'Paso a paso', que fue estrenado en la Bienal de 2012 y que se nos antoja un montaje donde la intuición se superpone a la razón, el brío arrollador se antepone a las normas y el carácter de los estilos adquieren la naturaleza de la protagonista, La Moneta, una bailaora que crece con la satisfacción de gustar a los aficionados exigentes.

Sin libreto ni historias para el trinque y sin más apoyo que el atrás, la granadina fracciona la senda de su propuesta en tres tramos, siendo el primero 'Sobre mis pasos', marcados sobre la máxima de dos pasos adelante y uno atrás, pues si La Moneta pone su voz en danza al interior de la farruca con malagueña y zapateado, el cante del Lavi resuelve la estela que quedó sobre el escenario con un romance que dejó más huellas que el baile.

La segunda parte correspondió a la fuerza hipotética que rige la vida del ser humano, el 'Hado', la divinidad de quien es su propia luz y su propia ley, el maestro. En este caso, Javier Latorre, que marcó el nivel en la cima del festival con una soleá apolá donde la bata de cola de La Moneta dibujaba en el aire vuelos, quiebros y siluetas que sin las enseñanzas de Matilde Coral o el contraste panorámico que la unió a Latorre, hubiéramos visto la soleá limitadamente. Ítem más. Hasta la seguiriya que continuó nos pasó arrolladora en su hermosura como la versificación becqueriana.

Pero había que buscar el destino por la 'Vereda' que iluminó sus comienzos y que la guía y la apoya, Granada, el sueño eterno que la inunda de colores y de vivencias, como las que encerró en los tientos azambrados, que cobijan la desnudez de su alma, su verdad más íntima, para luego rematar con la soleá por bulerías y los jaleos en un alarde de temperamento tan inacabable y sobrecargado de cortes para el aplauso fácil que resultó fatigante, como si no le diera tiempo a darse una tregua en su pulso contra las voces.

No obstante, es en la guitarra de Mariano donde La Moneta refleja el brillo de su cara y el ardor que pone en la ejecución de los estilos. Con ella es tan auténtica y honesta que no da un segundo por perdido, y si a veces se mete en laberintos de muy difícil salida, es porque siempre busca la ruta para expresar la verdad, que el aire de lo puro le golpee en su cuerpo para que los demás escuchemos el rumor de su alma.


DIARIO DE JEREZ 25/02/2015 Fran Pereira

“La simpleza de lo complejo, La Moneta destapa en el teatro Villamarta su mejor versión con Paso a paso”

En medio de no sé cuántos procesos de búsqueda, La Moneta sólo quiere bailar. No, no es un bicho raro, es simplemente alguien con una única inquietud, expresar todo lo aprendido durante años de carrera como bailaora. Así de simple. Ni siquiera se ha preocupado de llenar la escena con filtros, imágenes o claroscuros, a ella le basta con iluminar bien la parte del escenario en la que va a bailar. Evidentemente, tampoco es que descuide lo básico, todo lo contrario, sino que lo hace desde una perspectiva minimalista. No necesita más. Con todo ello, Fuensanta baila hasta el amanecer y lo hace sin ningún tipo de argumento, a golpe de corazón y a un nivel de alto standing.

Así, es 'Paso a paso', un espectáculo que huye de barroquismos y se centra en lo puramente flamenco, en el estado actual de una bailaora que, al menos tras lo visto ayer, vive un momento dulce, profesionalmente hablando. Su baile es desafiante, racial, sensual hasta el punto de manejar a su antojo muñecas, manos, brazos, caderas y hombros.

Sin olvidarse de ese estilo personal que ha ido labrando, y en el que los giros característicos son ya parte de su día a día dancístico, La Moneta es un verdadero ciclón al bailar por farrucas o malagueñas explotando cada una de las notas de Luis Mariano, colosal toda la noche.
Su fuerza se amaina en el paso a dos con Javier Latorre, en esa soleá apolá en la que juega con los tiempos y donde la bata de cola es un elemento más de su cuerpo. Bien es verdad que el maestro aplaca su brío con esa naturalidad que da la experiencia y lo hace jugando con los espacios y sobre todo con los silencios.
Por seguiriyas conecta con el cante. Castañuelas en mano, la granaína sabe captar el quejío doloroso de Lavi (un cantaor muy por encima del resto) y remata con hechuras el macho de Tío Juanichi que ejecuta El Mati.

De nuevo cambio de vestuario, muy cuidado en todo el espectáculo, por cierto. El sonido andalusí de Luis Mariano, cuya pulsación es limpia y selecta, nos acerca a unos tientos azambrados, como recoge el programa. Sin duda fue la mejor de toda la noche. La Moneta nos trasladó a un tiempo anterior, desafió a su propia figura, a su propio conocimiento. Es como cuando bajas una cuesta empinada en una bicicleta. Ráfagas de buen gusto, de baile de verdad, de sabiduría, de destreza, de fuego...Una verdadera delicia, una lección de cómo se tiene que bailar por tientos-tangos.

 Posiblemente todo debió quedarse ahí porque lo que vino después, sobró. Ni la soleá por bulerías ni los jaleos aportaron nada nuevo a un espectáculo que ya había dado todo lo que tenía que dar. Lo único positivo fue volver a escuchar la prodigiosa garganta de Miguel Lavi (que hasta tuvo tiempo de marcarse una pataíta con La Moneta) y a Juan Ángel Tirado, que derrochó entereza y poderío en muchos de sus apuntes. El público supo reconocer, no obstante, la grandeza de un montaje simple pero sobrado de buen baile.


DEFLAMENCOPORGRANADA.BLOG 6/12/2015 José Manuel Rojas

El éxtasis de La Moneta

Arrancaron el viernes los Encuentros Flamencos de Granada, a lo grande. No a lo pomposo ni al manido olor a alfombra roja que reina en otros festivales en los últimos tiempos.  Simplemente con argumentos artísticos en lo alto de un escenario y, argumentos de una mujer de la tierra que es universal: Fuensanta La Moneta. Al salir del teatro, de disfrutar de ‘Divino amor humano’, se escuchaba en varios foros algo parecido a que La Moneta se había reinventado. Ciertamente creo que la expresión es errónea por lo peyorativo que la misma suele acarrear. La reinvención suele acarrear un fin de ciclo, una vía sin salida, una decadencia por la reiteración. La Moneta no se encuentra ahí. Me atrevería a decir que la del Zaidín se posiciona en el momento más dulce de lo que lleva de carrera. En ‘Divino amor humano’ retoma algo del universo ya vivido en ‘De entre la luna y los hombres’ pero con el peso de lo vivido no únicamente a nivel coreográfico sino también a nivel vital. Una madurez que la ha llevado a impregnarse de la obra de Santa Teresa de Jesús y recolocarla en un terreno que, bajo mi humilde opinión, sobrepasa los límites del duende. Estamos ante arte visual con un mapping sencillo pero protagonista de Diego Padin. Disfrutamos de la música, en el sentido más amplio de la misma, gracias a un elenco multidisciplinar donde Luis Mariano, Yorrick Troman y Paco Luque configuran una pequeña orquesta capaz de hacernos un recorrido desde lo terrenal a lo espiritual  con paradas en cielo, purgatorio e infierno. Sensaciones y sentimientos puestos al servicio del ingenio coreográfico de Fuensanta, que apenas abandona las tablas durante este ‘Divino  amor humano’. En ellas recita, nace y muere, pero, como era de esperar, sobretodo baila. Baila al violín, a la guitarra eléctrica, a la española, al compás de Cristina Aguilera y Raimundo Benítez, a la voz de Aroa Palomo. Baila por malagueñas, por mariana, por petenera y por soleá. Pero lo más importante es que baila con todo lo vivido, con todo lo leído y lo sentido  al leer las obras completas de Santa Teresa. La palabra hecha danza y el baile hecho poesía. Un corazón desgarrado que levantó a todo el patio de butacas del teatro  Isabel La Católica. La Moneta nos llevó al éxtasis. Bravo nuevamente por la sacerdotisa.


  

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